martes, 4 de septiembre de 2012

En el Metro nadie escuchará tus gritos

No se como calificar la ópera prima de los ucranianos 4A Games algunos de cuyos integrantes trabajaron en el también eslavo S.T.A.L.K.E.R.: historia interactiva, videojuego, experiencia inmersiva... tal vez Metro 2033 sea todo eso a la vez aunque predomine su faceta narrativa.

El juego está basado en la novela de homónimo título de Dimitry Glukhovsky en la cual el último reducto de humanidad conocido sobrevive en las entrañas del metro de un Moscú postapocalíptico en el que la lucha contra criaturas mutantes a medio camino entre la aberración y la fantasía no ha solapado las viejas rencillas humanas, representadas por una feroz lucha entre comunistas y nazis (Para quien piense que la inclusión de los "viejos enemigos" es un guiño a la 2ª guerra mundial o los juegos bélicos modernos, le recomiendo que se informe de la cantidad de neonazis que viven en Rusia en la actualidad)

Artyom es un joven que sobrevive en una de las estaciones más lejanas del metro, en los limites habitados por el hombre, frontera con lo desconocido, que un día, por diversas circunstancias, tiene que hacer frente a la amenaza de los "negros" o los "Dark Ones" para ser más políticamente correctos.

Los negros no son una banda de mafiosos nigerianos dispuestos a robar todo lo que haya de valor, sino unos misteriosos humanoides que infunden un terror mortal a aquellos con los que se enfrentan y que amenazan con acabar con la asfixiante existencia de no solo su propia estación sino de toda la red de metro. Por ello debe recorrer los peligrosos túneles para llegar a Polis, el centro de gobierno de una humanidad caótica que no logra levantarse del golpe nuclear que la tumbó.

El libro es uno de los mejores títulos de ciencia ficción postapocaliptica que he leído jamás, que recomiendo a todo aquel que pueda leerlo. En sus páginas está impreso el eterno fatalismo ruso y su estoica aceptación de las adversidades, presente en el carácter de esta nación desde el inicio de los tiempos. Es este carácter resignado ante desgracias inabarcables para un simple hombre similar al que se puede encontrar en STALKER, que en el juego recibe un pequeño guiño en el nivel de la biblioteca y que confronta el apocalipsis típico americano, presente por ejemplo en la saga Fallout: representado con un brillo y una nitidez que simboliza  la esperanza y la alegría por haber sobrevivido al final de la humanidad, con el eslavo, oscuro, tenebroso, melancólico y más en consonancia con el sentido de pertenencia a una gran comunidad, la Rodina, pues no permite que nos abstraigamos del horror que nos rodea y que sufren nuestros congéneres.

Metro 2033 ha sido comparado con Bioshock por su atmósfera inmersiva que nos transporta a otro mundo lejos del salón de nuestras casas. Es una comparación acertada, ambos son obras maestras en ese sentido, pero de un único disfrute pues pese a su experiencia absorvente única en un ambiente mágico por cuanto la belleza plástica de sus decorados, decadente en Rapture, devastada en Metro, como videojuego es donde muestra sus debilidades. Apenas son rejugables pues una vez descubiertos los secretos del transporte subterráneo moscovita, ya nada nos sorprenderá de nuevo y nos veremos cara a cara con un shooter más idéntico al resto de exponentes del género, sin un modo multijugador que alargue un poco la experiencia y al que como no usuario de Xbox Live Gold no habría podido disfrutar de todos modos. Además el modo historia (único presente en el juego) se hace corto, muy corto, aunque no es más que un reflejo de los tiempos que corren, donde pocos juegos superan los dos bocatas de Nocilla de duración.

Quien se haya leído el libro sentirá una punzada de decepción apenas perceptible. El juego toma personajes, situaciones y lugares de la obra escrita en la cantidad suficiente como para sentirse satisfecho por la adaptación de una historia donde se han obviado cosas, se han incluido algunas y se pasa someramente por otras en aras de la jugabilidad. Sin embargo una vez terminado el juego no consigue alimentar lo suficiente el gusanillo como para queramos ir más allá. ¿Qué otros misterios esconden los túneles? ¿Hay más supervivientes en otras partes del metro desconocidas? ¿Cual fue el destino de Hunter? Esas preguntas que nos quemaban  al terminar las últimas páginas de la obra de Glukhovsky brillan por su ausencia  cuando vemos desplegarse ante nuestros ojos los títulos de crédito dejándonos satisfechos aunque nada expectantes por la salida de la secuela, Metro: Last Light, la cual saldrá a la venta en 2013.

Así pues, libro y juego que se pueden disfrutar de manera indistinta, aunque recomiendo leer primero el libro, que recomiendo encarecidamente.

Lo mejor:

. Graficos soberbios, una ambientación cuidada y un uso de la iluminación como pocas veces he visto en un juego. En Metro las luces son interactivas de verdad. Se pueden apagar / destruir y así los enemigos no nos verán. La oscuridad es un personaje más al igual que el agua en Bioshock.

. Su historia. Pese a conocerla ya por el libro, siempre quieres continuar para saber cómo habrán plasmado tal evento en el juego o si habrán incluido algo nuevo. Ver en movimiento lo que imaginas es siempre una gozada.

. Las sensaciones: jugarlo con las luces apagadas en medio de la noche es toda una experiencia. Los fantasmas, poco aprovechados, nos sobrecogerán, los enemigos agazapados saltaran ante nosotros abruptamente...


Necesita mejorar:

. Las tiendas. Son irrelevantes al igual que la munición que sirve de dinero. He de decir que siempre juego en modo fácil. No tengo tiempo para jugar pero si para disfrutar de una buena historia así que siempre que puedo evito que las mecánicas de juego me chafen la experiencia narrativa. Quizás eso tenga que ver en que fuera inútil acudir a una tienda cuando podía encontrar items, munición y armas suficiente por el camino haciendo que comprarlas en alguna de las estaciones no fuera más que una crítica sutil al consumismo capitalista.

. Es muy lineal. No podemos volver a lugares ya visitados aunque sea para disfrutar de las lóbregas estancias o de la triste compañía de nuestros congéneres. Lo cual ayuda a acentuar la sensación de brevedad del título.

. Personajes no jugables poco explotados. No aportan gran cosa a la historia general del juego. Conocer sus vivencias diarias, las leyendas que recorren las vetustas galerías o los cotilleos locales darían más vida al mundo que nos rodea.

. Un bug gravisimo. En determinados puntos del juego normalmente al finalizar un nivel, los botones del pad parecen bloquearse y no podremos disparar, consultar la brújula, etc... La única solución pasa por volver a jugar de nuevo el nivel anterior.

El mejor lugar del mundo

3 comentarios:

  1. Aun no lo he disfrutado y tengo unas ganas realmente locas de pillarlo, pues soy un taliban de la saga STALKER y de la otrora denostada programación ukraniana, en la que son unos geneios del desasosiego y el mal-rollo (imagino que tenerlo a la vuelta de la esquina les aporta un plus de verosimilitud...)
    Una pena que no sea un mundo abierto, pero lo disfrutaré como un niño con bazookas nuevos!
    Abrazos y más abrazos!(eso si, castos, jajaja)

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  2. Yo creo que la baza del mundo abierto en el universo Metro la utilizarán en un futuro juego si el Metro: Last Light tiene el suficiente éxito. Se podría hacer un auténtico juegazo superior al Stalker, cuya mitología no se explotaba demasiado.

    Ambos juegos no se parecen demasiado salvo por ese toque eslavo que no se puede encontrar en un título occidental. Metro es como jugar un libro, la verdad es que rejugable no lo es nada, a corto plazo al menos, pero si que es muy divertido.

    ¡Un abrazo como los que se daban Héctor y Aquiles cuando les miraba la gente! :D

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