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domingo, 22 de enero de 2017

Assassin´s Creed IV: Black Flag

A mí nunca me han gustado los Assassin´s Creed. Dicha aseveración viene motivada por mi odio ciego y gratuito por Ubisoft, pues la compañía gala no me ha hecho nunca nada, más allá de existir. Nunca había jugado a uno de ellos si descontamos unos pocos minutos que dediqué al primero hace ya demasiado tiempo. Durante un par de minutos estuve controlando a Altair por el mercado de una ciudad morisca y me puse a mirar el culo a una compañera de trabajo que pasaba por allí, un acto muy machista, pero es que se me van los ojos. Id a denunciarme al Tribunal de Orden Público.

Pese a que por casa rondaban las aventuras de Ezzio, me daba pereza aquello de descolgarme por los balcones como un vulgar rumano de Erasmus. Dio la casualidad que tenía el Xbox Live Gold cuando regalaban este Assassins Creed IV Black Flag, y me lo descargué. Total, era gratis. En el disco duro de mi consola durmió el sueño de los justos hasta que terminé el anteriormente comentado Army of Two: The Cartel, y me quedé sin nada nuevo que jugar.

Probar no me iba a hacer daño, me dije, como aquella vez que mi ex-novia me comentó que si yo a ella tal, ella también tenía derecho a cual. Pero eso es demasiada información y ni siquiera vais a terminar de leer este texto así que... Seleccioné el juego y me abrí una bolsa de kikos. Curiosamente, empezaba en una sorprendente primera persona. No recordaba que se hubiera usado esta vista antes en la saga. No la he jugado pero me gusta ver a las Youtubers que enseñan canalillo jugando a lo que sea, así que familiarizado con ella estaba. Por suerte esta parte pasó rápido y pude comenzar con la mejor experiencia pirata que haya podido jugar jamás.

Decir que me ha encantado este Black Flag es poco. Quizá lo que Sid Meier soñaba al diseñar su Pirates!, nos encontramos ante la experiencia pirata más divertida jamás desarrollada en un sistema 
electrónico. Comienza a lo grande, con una batalla al timón de un bajel pirata contra naves de su majestad el Rey de España o Inglaterra, no lo recuerdo. Sirve este enfrentamiento para enseñarnos las nuevas mecánicas de lucha de barcos que disfrutaremos a lo largo de la historia. Nuestro navío es hundido y perdemos el conocimiento. Al recuperarlo, nos encontramos en una playa junto a los restos del naufragio. Un Assassin nos pide ayuda pero como vamos vestidos como un pordiosero, sale huyendo antes de que le pidamos un euro por aparcar la chalupa.

En su persecución, terminaremos matándolo y tomando su identidad, mientras exploramos la pequeña isla a la que hemos arribado y salvamos a un comerciante que nos llevará a La Habana, una ciudad enorme en la que desengrasar las mecánicas típicas de los Assassin´s Creed: sincronización de atalayas, contratos de asesino, parkour por los edificios, robo a los transeuntes, etc. Es aquí donde la historia comienza a plantearse... no la recuerdo bien, todo sea dicho. Dicen los que jugaron al primer título de la franquicia, que el juego era repetitivo pero que seguían con él para desentrañar el argumento; en su cuarta iteración, es lo contrario, la narración es el peaje a pagar para disfrutar de una vida pirata que ya la hubiera querido para sí el viejo Long John Silver.

Como buen pirata, podremos abordar barcos mercantes, buscar tesoros tras encontrar los respectivos mapas en las distintas islas que conforman el extenso mapeado, pescar ballenas y tiburones, cazar animales en la selva, encontrar piezas aztecas con las que desbloquear un nuevo traje, liarnos a cañonazos con todo aquel navío que se cruce en nuestro camino, mejorar nuestro barco con más munición y decoración de todo tipo, jugar en las tabernas a un juego demasiado complicado cuando se enfrenta a la inmediatez arcade de liarse a espadazos contra los soldados, explorar los restos submarinos de barcos naufragados y mucho más.

También está la parte en la "actualidad", como comenté, en primera persona, que nos pone en la piel
de un empleado de Abstergo encargado de conseguir las imágenes del personaje que controlamos en el juego, que resulta ser el abuelo del protagonista de Assassin´s Creed III. Esta parte carece de interés, más allá de buscar pistas sobre el emplazamiento de futuros títulos de la franquicia y dar alas a los pesados que rezan por una entrega en el japón feudal de los samurais, vamos, apasionante. Por fortuna, estos momentos de desconexión son breves y escasos, y servirán a lo sumo como descanso de la acción en el Caribe.

La duración del juego es extensa, sobre todo si nos dedicamos concienzudamente a recolectar todos los coleccionables en forma de fragmentos del animus, canciones piratas, tesoros escondidos, piedras aztecas, cofres, etc. Puedes pasarte días jugando sin probar las misiones principales, lo cual lo acerca al concepto de sandbox.

Según me han comentado jugadores de la saga, este es el mejor Assassin´s Creed de todos, precisamente porque no parece un Assassin´s Creed, lo cual no sé si dice mucho de la franquicia o qué. En cualquier caso, jugadlo si podéis y disfrutad de un tiempo en el que ser libre significaba robar a la monarquía. No como ahora, que es al contrario.



martes, 15 de julio de 2014

Valiant Hearts

Hace 100 años, Gavrilo Princip, un joven esmirriado miembro de una organización secreta serbia, se comía un bocadillo delante de un puesto ambulante mientras se lamentaba de la oportunidad perdida, aquella para la que se había estado preparando las últimas semanas.

Se disponía a volver a casa, cuando el destino, queriendo enmendar su error, hizo que el conductor del coche en el que iba el archiduque Francisco Fernando de Austria, se equivocara de camino y tuviera que dar marcha atrás justo ante las narices del joven terrorista que, sorprendido ante aquel golpe de suerte, tiró el sandwich al suelo, echó mano de su pistola y descargó el cargador contra el heredero austriaco y su mujer, que murió en el acto.

Poco después moriría el archiduque, y con él, aunque aún no lo sabían, el orden europeo, la civilización occidental y millones de jóvenes que en aquel día de junio disfrutaban de sus quehaceres sin saber que estaban ya sentenciados.

Un mes más tarde, comenzaría la Primera Guerra Mundial  y nada volvería a ser igual, jamás.

El conflicto bélico que enfrentó a las potencias centrales (Alemania y Austria- Hungría) más Turquía contra practicamente el resto del mundo, no ha sido representado en exceso en la industria del videojuego. Me atrevo a decir que el género que más ha mostrado este periodo ha sido el de la simulación aérea.

Es por ello que sorprende, si obviamos el mencionado centenario que se celebra este año, la aparición de Valiant Hearts, titulo de Ubisoft Montpellier, en el que seremos testigos de importantes hechos de la Gran Guerra desde el punto de vista de cuatro protagonistas de la misma, en una aventura gráfica que me atrevo a calificar más como historia interactiva, del estilo de Heavy Rain o The Walking dead, aunque los puzles son algo más elaborados que en estas últimas obras e incluso tendremos niveles de conducción de vehículos.
 
Muy dificilmente nos quedaremos atascados en los obstáculos que nos presenta el juego, siendo más bien un paseo en el que empatizar con el personaje y ser conscientes de lo que fue aquella guerra, que pasó de ser una carnicería sin sentido, a un sacrificio de sangre, inútil, a los dioses de la guerra.

Y es precisamente en la historia, en este intento de empatizar, de colocarnos frente al horror, donde 
encontramos la única pega del juego, aparte de diversos bugs, como personajes que desaparecen de la acción siendo vitales para continuar, errores gráficos, etc, esperados en todo producto de Ubisoft.

Hay algo en V. H. que nos hace pensar que en algún momento hubo un cambio de dirección en el proyecto. Esta sospecha está encarnada en el Baron Von Dorf, principal "enemigo" del juego, si no consideramos a la propia guerra como enemigo en sí misma.

Pese a un apartado artístico rayano en la obra de arte pictórica, con colores vivos y personajes dibujados con brocha gorda, desde el primer momento, por la cruda temática, uno siente que está ante una historia para adultos, sensación que se hace añicos cuando aparece por primera vez el mencionado barón, con maneras y actuaciones propias del típico villano de opereta de aquellos tiempos, que secuestraba al padre de la chica y tenía un plan para dominar al mundo a bordo de increíbles máquinas nunca vistas.

Con esto pareciera que quisieran rebajar la edad del público al que va dirigido el juego. De hecho, cuando finalmente Dorf desaparece de la narración, de una forma algo extraña, por cierto, la historia recupera un tono solemne acorde con los hechos históricos. Y menos mal, porque de esa forma no empaña el soberbio, y lo digo de nuevo y en mayúsculas, SOBERBIO final, con el que jamás pensé que se atrevieran a terminar un juego sobre esta conflagración, especialmente habiendo sido desarrollado por un estudio francés, totalmente en las antípodas del patrioterismo fácil de los juegos bélicos de moda. Me quito el sombrero y aplaudo estruendosamente.

Claro que este final me da la sensación de que se trata de un final en falso, porque aunque el juego comienza con la movilización general de 1914, acaba en 1917, todavía lejano el fin del conflicto.

En cada nivel se podrán recoger distintos objetos escondidos en el mapeado y tengo la sensación de que si logramos recoger todos, desbloquearemos el último año de la guerra, toda vez que hay un personaje cuya historia queda más o menos coja, y del que vemos una escena entre medias de los créditos. No he podido comprobar esto, porque, eso sí, se hace muy cuesta arriba volver a jugarlo de seguido. Tal vez dentro de algunos meses...

Sobre el apartado técnico, decir que es absolutamente magistral, tanto la banda sonora, integrada en algunas escenas de forma sublime (en las fases de conducción sobre todo) y con profusión de temas de música clásica, como el apartado visual, ya comentado,  en el que cada fotograma es una obra de arte en sí mismo. Más de una vez me quedé quieto mirando detalladamente los escenarios y sus múltiples planos de profundidad donde siempre pasaba algo.

Además, los gráficos captan muy bien el espíritu del conflicto, desde los colores alegres y vibrantes del comienzo, cuando las masas se lanzaban excitadas a la batalla, espoleadas por el romanticismo y la aventura, hasta el tono grisáceo y triste de los últimos años de la conflagración, donde la alegría y la esperanza quedaron sepultadas bajo toneladas de barro y dolor.

Juego recomendado para todos los que quieran saber más de este guerra, solapada siempre por su apocalíptica continuación, pero cuya importancia es mayor, pues esta guerra que acabaría con todas las guerras fue la que redefinió el mundo hasta hacerlo tal y como es hoy.

Píldoras de reflexión

. ¿Por qué no hay más juegos con apartados artísticos "clásicos"? ¿Dónde están los juegos cubistas, impresionistas...?

. ¿Por qué decir Ubisoft es decir bugs a punta pala? Es una pena que un juego tan cuidado en algunos aspectos como V.H.  tenga algunos errores, que, sin ser de importancia, sí que hace que se tuerza el gesto. En alguna ocasión tuve que reiniciar un nivel por un error en la lógica del programa.

. ¿Está preparada la industria del videojuego para segmentar el mercado por edades u otros criterios? En la televisión de Estados Unidos hay distintos programas enfocados a diversos grupos de población: amas de casa casadas, jóvenes solteros, niños, etc. ¿Abandonará el videojuego el paradigma del cine y sus productos para todos para ganar más dinero o adoptará el de la TV? Hasta ahora los videojuegos solo para adultos son una gota en un océano para todos los públicos, en el que se confunde madurez con violencia, reflexión con litros de sangre...

Backside Games Studios

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